HISTORIA DE LAS COCINAS DE LEÑA

LAS COCINAS DE LEÑA: HISTORIA Y EVOLUCIÓN

 

El descubrimiento del fuego y su aplicación en la cocina se le atribuye al Homo Erectus que pobló la tierra entre los años 1.000.000 y 300.000 A.C., en plena época glacial. Se estima que fue en torno al año 500.000 A.C. cuando se descubrió por primera vez el fuego, en el sentido de que se consiguió domesticarlo, aprovechando alguna rama candente tras un incendio para luego mantenerlo y conservarlo.

Sobre el fuego que servía para calentar y alejar las fieras, se fue gestando el modo de mejorar la textura, el sabor y el aspecto de los alimentos consumidos por los humanos, además de mejorar la digestibilidad de muchos de ellos. El fuego no solo hace la carne más tierna y sabrosa al asarla, sino que convierte en comestibles vegetales que no lo serían sin él. Además extermina parásitos y bacterias, reduciendo el riesgo de enfermedades.

En el año 7.000 a.C., la cocina primitiva sufrió la primera gran modernización gracias al invento de las vasijas de barro en el próximo oriente, lo cual permitía no solo asar los alimentos, sino también cocerlos, calentar agua, preparar sopas… un gran avance que permitió aprovechar vegetales que no se convertían en comestibles con solo asarlos, como muchos cereales y las legumbres.

 

 

Hacia el año 5.000 a.C., aparecieron también en Egipto y Babilonia los primeros hornos de adobe, que permitían asar los alimentos de forma homogénea gracias a la refracción de las paredes, evitando el inconveniente del calor directo del fuego a la hora de asar.

La cocina como mueble en forma de simple hornillo fue conocida por los romanos. Pero la verdadera cocina completa y portátil no se encuentra hasta finales del siglo XVIII y solo desde el XVI se conoce la cocina cuadrangular de hierro con planchas de cobre o de hierro por encima dispuesta para recibir las ollas o marmitas.

LA COCINA ECONÓMICA

Al inventarse la estufa, se aprovechó a menudo su extremo superior, muy caliente, para cocinar. Cuando la estufa se fabricó de fundición (estufa salamandra), también las estufas domésticas utilizaron el mismo material y comenzó a fabricarse la llamada cocina económica de mayor tamaño que la estufa y con más accesorios y usos.

Su nombre, un tanto confuso, proviene del ahorro que supuso confinar el fuego en una cámara construida con ladrillos, que calentara una superficie de metal donde poder cocinar los alimentos. De esa manera, los utensilios no estaban en contacto directo con el fuego, se disipaba menos el calor y era más sencillo acercarse para realizar las tareas habituales durante la cocción.

 

 

En algunos tipos de cocina, dentro del espacio para el combustible (brasero) hay un calentador de agua que se almacena en un depósito exterior (generalmente colgado junto al techo y que en España se llamaba calderín) para la preparación de agua caliente para usos sanitarios, que circula entre uno y otro por tiro térmico. Otro sistema semejante es el de serpentín, en que una tubería de cobre atraviesa el brasero y el agua se calienta al pasar varias veces por ella. En otros casos (muchos menos) el intercambiador se empleaba para alimentar una red de radiadores y dar calefacción a la vivienda pero, especialmente este último sistema, no era muy satisfactorio porque en días fríos reducía notablemente el rendimiento de la cocina.

El origen de la cocina económica se remonta al siglo XVII, cuando el inventor británico John Sibthrope patentó una versión metálica de la misma, alimentada por leña o carbón, aunque su implantación fue progresiva, ya que el proceso de cocción resultaba más lento al tener que calentar una pieza de hierro intermedia.

En el año 1802, George Bodley, patentó una versión mejorada de hierro forjado, con calentamiento uniforme y con un sistema elaborado de escapes que se convertiría en el prototipo de cocina moderna. En ese mismo año, el alemán Frederik Albert Winson preparó con gas la primera cocina de gas de la historia.

 

 

Las cocinas eléctricas irrumpieron en el mercado casi un siglo después, en 1906 de la mano de Albert Marsh, aunque debido a su ineficiencia y falta de potencia, no se popularizaron hasta casi otro siglo más. Hoy en día las cocinas eléctricas (ya sea vitróceramica o inducción) se han convertido en una alternativa a los fogones de gas, y aunque tienen sus defensores y detractores, nunca podrán tener la historia del fuego en la cocina.

Dentro de las cocinas de leña modernas podemos decir que hay una evolución de 3 etapas:

1- Cocinas de puertas ciegas: son cocinas de hierro fundido con multitud de puertas ciegas, sin visión del fuego.

 

 

2- Cocinas con hogar y un horno al lado: se trata de cocinas modernas con un hogar que puede ser ciego o con cristal para ver el fuego y un horno a su lado para cocinar.

 

                       

 

3- Cocinas con hogar encima del horno: Se trata de la última evolución en las cocinas de leña, las más novedosas y modernas. Incorporan un hogar todo a lo ancho de la cocina ya que a la gente le gusta ver el fuego (además puedes introducir leñas de más grandes dimensiones). El horno se encuentra debajo del hogar siendo también de unas dimensiones muy grandes y tiene una temperatura homogénea y fácilmente controlable debido al sistema de doble combustión y la estructura de refractarios.

*** Si quiere ver todas las ventajas, prestaciones y características de estas revolucionarias cocinas pulse sobre cualquiera de las imágenes: 

D80

4- Cocinas combinadas: Se trata del "último grito" en cocinas ya que permite juntar una cocina de leña moderna junto a una cocina de gas o de inducción e incluso con la campana extractora creando una combinación homogénea en cuanto a diseño y prestaciones.

*** Si quiere ver todas las ventajas y prestaciones de las combinaciones de cocinas pulse sobre la imagen inferior:

 

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Un comentario

  1. Deseo connocer en milimetros el espesor de la chapa en hierro fundido de la cocina economica. Bilbaina

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